Así Fue... ¿Y Ahora Qué?

Así Fue... ¿Y Ahora Qué?
Item# ISBN:978088495-213-8
$34.99

Descripción del producto

La decisión tomada por el pueblo en las elecciones de noviembre de 2004 dio el resultado más extraño en la corta historia democrática de Puerto Rico. Gané la gobernación por un escaso margen de poco más de tres mil votos, pero el PNP obtuvo un amplio margen en la Cámara, el Senado, las alcaldías, y eligió su candidato a Comisionado Residente. Nunca antes Puerto Rico había enfrentado un reto similar.

En 1940 el Partido Popular Democrático ganó el Senado y necesitó un voto en la Cámara, que obtuvo con cierta rapidez, para poder tener una mayoría funcional en ese cuerpo. En 1968 don Luis A. Ferré obtuvo la gobernación con Cámara y Comisionado Residente, pero el Partido Popular mantuvo el control del Senado. En 1980 Carlos Romero Barceló ganó apretadamente la gobernación, perdió el Senado y la Cámara, pero por un margen limitado que dio paso al pacto Viera-Colberg, mediante el cual los dos partidos se turnaron en la presidencia de la Cámara de Representantes durante el cuatrienio. Además, en esa elección de 1980 el PNP logró reelegir a Baltasar Corrada del Río como Comisionado Residente.

Nunca antes el País había dado un mandato como el del 2004: un gobernador en minoría política en todas las demás esferas de poder.

Para aquilatar mejor aún ese resultado, tenemos que recordar cómo advine a la candidatura a la gobernación por el Partido Popular en el verano del 2003. Fue luego de haber sido descartado por mi propio partido, por la gobernadora Sila Calderón, y mientras todas las encuestas públicas apuntaban a un triunfo arrollador de Pedro Rosselló.

Además de eso, la contienda electoral no terminó la noche de las elecciones. El resultado fue impugnado en el Tribunal Federal para el distrito de Puerto Rico bajo una teoría legal absurda –la supuesta ilegalidad de los “votos pivazos”– que aunque carecía de fundamentos en ley y en la práctica, fue acogida inicialmente por el juez federal Daniel Domínguez, en un intento claro de darle el triunfo a Rosselló. No sería hasta el 26 de diciembre y tras la intervención del Tribunal de Apelaciones de Boston, que revocó a Domínguez en sus interpretaciones de ley electoral de Puerto Rico, que fui certificado finalmente como gobernador del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Iniciaba de esta forma uno de los periodos más complejos de la vida constitucional y democrática de Puerto Rico.

En este libro, a través de los principales discursos que pronuncié durante esos cuatro años, intento hacer un recuento, y más importante aún, una reflexión sobre este importante periodo. Corresponderá a otros a través del tiempo hacer un juicio histórico. Pero, por la vigencia de lo vivido, presento estas reflexiones como una aportación al País. Hay asuntos, como el del status, que aunque eternamente presentes, solamente los menciono colateralmente en estos escritos porque ameritan un análisis más profundo en otros foros. Aquí se verá como parte de la pugna política pequeña que tanto daño le ha hecho al País. Hay otro asunto que marcó todo el cuatrienio y que tampoco será objeto de reflexión aquí: la investigación y eventual acusación federal contra mí. No obstante, reconozco como una premisa fundamental que no hay dudas de que con las filtraciones continuas a la prensa, los rumores, las falsedades y la acusación del 27 de marzo de 2008 –en pleno año electoral–, esos eventos marcaron casi todo mi término como gobernador. Fueron y son eventos que tendrán un efecto duradero en la conciencia individual y colectiva de nuestro pueblo. Por eso, en su momento y en otro foro, lo estudiaré y voy a reflexionar sobre ello a mayor profundidad.

Si algo aprendí de esos cuatro años, es que a nuestro amado Puerto Rico tenemos que reinventarlo. Tenemos que cambiar nuestras actitudes, implantar sin titubeos las soluciones que sabemos que, aunque difíciles, son impostergables. Que alcanzar esa agenda de cambio verdadero requiere de la búsqueda de consensos reales entre las diferentes fuerzas políticas, sociales y económicas que coexisten en Puerto Rico. En esta compilación de discursos y reflexiones verás que ese siempre fue el compromiso que me guió en mis decisiones. ¿Que no siempre las soluciones propuestas fueron las más acertadas? Claro que así fue. ¿Que cometí errores en el proceso? Por supuesto. Pero te puedo garantizar que siempre me guió un principio básico: hacer lo correcto por mi País pensando más en las próximas generaciones que en las próximas elecciones. He ahí la razón de este libro: una humilde aportación para legarle una nueva oportunidad a nuestras próximas generaciones de forjarse un mejor futuro para Puerto Rico.